Por qué LA REALITA?….Durante más de diez años, tuvimos en el Delta del Paraná, en la zona de Tigre, una casa llamada LA REAL. En esa vieja construcción de mediados del siglo XX, funcionaba la Fábrica de Sidra REAL. Allí recibíamos huéspedes, hacíamos caminatas y otras varias actividades turísticas cuyo objetivo era hacer conocer la vida y el fascinante paisaje del Delta. Por eso LA REALITA, una forma de llevar LA REAL por otros caminos, otros paisajes, otras gentes. Daniela y Mario.

miércoles, 4 de febrero de 2015

PUNTA TOMBO, CHUBUT.


A 149 klms. de Trelew, con algunos kilómetros de ripio, están las 250ha. 
del Area Natural Protegida Punta Tombo, dependiente de la Provincia de Chubut.
Esta punta de rocas rojizas penetra más de 3km. en el mar, 
y su ancho alcanza apenas los 600 metros.
Llegamos ya anocheciendo, y nos instalamos con LA REALITA, para pasar la noche en la playa de estacionamiento 
sólo rodeados de los cerros en penumbras y el mar a lo lejos.
Durmiendo ya, una camioneta de ANP con el guardafauna de guardia 
hace señas de luces y toca la bocina.
En la reserva (ni aún en el estacionamiento) es posible quedarse. Luego de charlar con Daniela, accede a que nos quedemos a pasar la noche.


Por la mañana, visitamos el Centro de Interpretación.
Recorrer sus instalaciones es un placer para la vista y los sentidos, donde la información brindada es la puerta de entrada 
para entender lo que luego se podrá recorrer, ver y sentir.


Es necesario tiempo para leer 
los muy buenos y completos paneles informativos.
Muchos lo recorren en menos de diez minutos, pero es imprescindible hacerlo con paciencia para comprender el ecosistema que se recorrerá luego.


En la base de la costa hay suaves playas de canto rodado.
En lo alto, entre los arbustos están las diferentes 
zonas de nidificación del Pinguino de Magallanes.


Primero arriban los machos en Agosto, acondicionan los nidos para recibir a las hembras en Setiembre. Los Pinguinos de Magallanes, son monogámicos.


Aunque resulte un número increible, 
1.000.000 de pinguinos habitan esta colonia.
Su nombre se debe a que la expedición de Magallanes en 1520, 
los divisó en su paso por las costas Patagónicas. 


Con sonidos muy similares al del burro, los machos cortejan a las hembras.


En el invierno, los adultos recorren el mar en algunos casos
hasta la costa del norte brasilero.
Esta especie, no llega a las frías aguas antárticas.


Empollan dos huevos al año, y ocasionalmente tres.


Los nidos están muy juntos unos de otros, 
la disputa territorial puede ser dura y violenta,
pero existe un espíritu de solidaridad y ayuda mutua entre ellos.


Las crías empiezan a nacer en Noviembre.


Al nacer, están cubiertos por un plumaje que perderán luego, 
ya que no es apto para introducirse en el mar.


Por ello, pasan gran parte del tiempo en sus nidos o al sol.



Los padres salen al mar en busca de peces y calamares que 
regurgitan y semidigeridos, se lo dan a las crias.


En la reserva, los Guanacos comparten el hábitat con los pinguinos.


A lo lejos, un grupo de Choiques recorren la playa en busca de alimentos. 


Gran cantidad de Cuices, hurgan entre los nidos en rápidas corridas. 



Indiferentes ante la presencia de los visitantes, 
este jóven ejemplar transporta pastos para acondicionar el nido. 



Las crías que ya tienen el plumaje apto para zambullirse en el mar,
 empiezan a acercarse al agua.


Acompañados por los padres, son guiados 
en las primeras incursiones marítimas.



No todos se animan y regresan a sus seguros nidos.


Además de cambiar el plumaje, se les activa una glándula segregadora 
del aceite que con el pico esparcen por su cuerpo 
para impermeabilizar las plumas.




A esta reserva, abierta entre Setiembre y Abril, 
arriban cerca de 100.000 personas cada año.


Una de las grandes amenazas para las crías son sus depredadores.


El enorme Skua, sobrevuela la playa en busca de 
las crías a quienes atrapará con las garras 
para luego soltarlo, abrirlo con el pico y comer sólo las víceras. 
También lo hace con los adultos a quienes caza en el mar.


Junto con las gaviotas que comen los huevos de los pinguinos, 
el Petrel Gigante del Sur aterriza en la playa en busca de sus presas.


Corre con fuertes aleteos a un grupo que estaba al borde del mar,
 pronto a introducirse.



Aisla a un pequeño ejemplar y comienza a acosarlo.


La lucha por el alimento y la sobrevivencia parece desigual.


En el agua, el jóven pinguino parece a punto de sucumbir.


Sin embargo, una oportuna ola le permite zambullirse y salvar su vida.


El Petrel comenzará una nueva persecución,
 pero el grupo de pinguinos huirá hacia el mar.


Todo volverá a la normalidad, aunque la lucha y la muerte por la alimentación, 
también forman parte de la normalidad........hasta en los seres humanos.


Luego de varias horas, muchas fotos y videos, con los ojos cargados de imágenes y vivencias increibles, dejamos este lugar lleno de vida, 
la naturaleza a pleno en su máxima expresión!
Nuevamente por la Ruta 3 rumbo al Sur, 
Comodoro Rivadavia será nuestra próxima etapa.



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