Por qué LA REALITA?….Durante más de diez años, tuvimos en el Delta del Paraná, en la zona de Tigre, una casa llamada LA REAL. En esa vieja construcción de mediados del siglo XX, funcionaba la Fábrica de Sidra REAL. Allí recibíamos huéspedes, hacíamos caminatas y otras varias actividades turísticas cuyo objetivo era hacer conocer la vida y el fascinante paisaje del Delta. Por eso LA REALITA, una forma de llevar LA REAL por otros caminos, otros paisajes, otras gentes. Daniela y Mario.

jueves, 29 de marzo de 2018

MELO, Depto. de CERRO LARGO; URUGUAY.

Llegamos a Melo, capital del Depto. de Cerro Largo.
Aquí nació en 1892, la poeta Juana de Ibarbourou, "Juana de América".

DESCANSO, Juana de Ibarbourou.
"Delicia, delicia de la casa en sombra, 
de la casa fresca bajo la canícula,
de la mecedora y el libro en la verde
penumbra del patio techado de parras
donde runrunean avispas glotonas
y toda la siesta canta una chicharra.
Y luego, ¡delicia del sueño que afloja
la loca y eterna tensión de mis nervios!...."

EL POZO, Juana de Ibarbourou.
"Asiento de musgo florido
sobre el viejo brocal derruido.
Sitio que elegimos para hablar de amor,
bajo el enorme paraíso en flor.
¡Ay, pobre del agua que del fondo mira,
tal vez envidiosa, quizás dolorida!
¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta
bajo esta nerviosa ramazón violeta!"
 
"Era rebelde,despectivo, silencioso y huraño. 
Me guardaba todas sus golosinas,con ese desprendimiento 
heroico del cariño, que se complace en dar y en sufrir.
Y yo las aceptaba con la sencillez egoísta con que los 
seres débiles aceptan el espontáneo sacrificio de los fuertes. 
Nunca se me ocurrió pensar que él se privaba de cosas 
que quizá también le gustaban mucho. 
Cuando más, algún día, con la boca llena preguntábale:
-¿Querés un pedacito, Chico Carlo?
Y él, haciéndose el grande, decía hosco, encogiéndose de hombros:
-Ni falta me hacen esos merengues. Cómetelo todo vos que sos mujer".....
CHICO CARLO, Juana de Ibarbourou.

Escribía sobre su ciudad natal:
“Fue mi paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo,
pues no hay cielo que se recupere ni edén que se repita. 
Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes.
 Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo 
y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne”
Juana de Ibarbourou.



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